2- Objetivos


LOS HUMANOS NOS MOVEMOS POR OBJETIVOS.QUIEN NO TIENE OBJETIVOS EN LA VIDA, SE PIERDE Y NO SABE DONDE VA.

Si por ejemplo queremos perder peso tenemos que marcar un tiempo prudencial y que sea real para poder conseguir el objetivo.

Si estamos en un punto de nuestra vida que estamos perdidos y no sabemos por dónde empezar y qué objetivos priorizar, el siguiente vídeo nos puede ayudar a reflexionar sobre ello:

espai en blanc

Una vez hemos IDENTIFICADO Y ACEPTADO el punto donde nos encontramos. El próximo paso es marcar NUESTROS OBJETIVOS.

El marcar unos objetivos es para saber hacia donde tenemos que ir.

Lo importante es marca el QUÉ QUEREMOS y él CÓMO LLEGAREMOS A ESO no nos tenemos que preocuparnos (es decir, (pre)ocuparse antes de hora)

Aquí entra un punto muy importante, actualmente la mayoría queremos controlarlo todo. Queremos controlar todos los pasos que hacemos y eso nos implica un desgaste muy grande. Porque si no sale como lo hemos previsto nos enojamos y nos supone más gasto de energía porque nos baja el ánimo.

OS DIRÉ UN SECRETO: si sabemos lo que queremos, de corazón y mente, y confiamos que todo irá bien, vamos a conseguirlo.

Cuando queremos controlarlo todo no dejamos que las cosas se pongan en su lugar y nos perdemos esa magia de lo espontáneo, de sentirnos vivos y tener que sacar nuestro potencial para solucionar lo que se nos ponga delante. Hoy en día no nos conocemos, no sabemos de qué herramientas disponemos cada uno de nosotros para poder afrontar las situaciones.

Una vez las sabemos, y nos conocemos, tendremos más confianza y, consecuentemente, no necesitaremos ese control (control del camino para llegar al objetivo) que nos ponemos para no quedar desnudos y no saber cómo actuar delante una situación.

En definitiva, nos haremos más fácil el camino, tendremos la mente más calmada, sabremos lo que queremos en cada momento porque nos escucharemos y sabremos si eso lo queremos o no y, por lo tanto, confiaremos porque así lo sentiremos.

La confianza es un estado en el cual sentimos la certeza que estamos “protegidos” y sentimos que todo irá bien.

Cuando confiamos, estamos en sintonía con un “campo de inteligencia”, una inteligencia que la podemos verla en todo. La podemos ver en la semilla que guarda un potencial enorme que conjuntamente con los nutrientes de la tierra, el calor del sol y el agua, germina y crece hasta dar flores y frutos. Podemos ver esa inteligencia en el mismo cuerpo humano, cuando nos hacemos una herida física, el organismo busca reparar y regenerar. Cada célula sabe lo que tiene que hacer y se solidariza con las demás células trabajando en grupo; nuestro sistema nervioso vegetativo, no necesita de nuestro control para funcionar, nuestro corazón bombea sangre durante toda nuestra vida física, sin que tengamos que intervenir en ello, al igual que cada uno de los órganos sabe desempeñar sus funciones guiadas por esta inteligencia que escapa a nuestro control. La respiración, aunque la podamos regular, influir en ella, ocurre espontáneamente por sí sola, y confiamos que así suceda….

Si observamos esa misma inteligencia, ese poder que mueve los átomos a nivel microcósmico y las galaxias a nivel macrocósmico, y que hace que la tierra gire alrededor del sol y que los planetas estén suspendidos en el espacio, es la misma inteligencia que organiza el ADN y que impulsa a los seres vivos a crecer, desarrollarse, reproducirse y transformarse; el meditar en esa inteligencia, el tomar conciencia de ella, nos permite vivir confiados.

La misma inteligencia que mantiene el equilibrio en la naturaleza, que nutre a los animales y a las plantas, es la misma que nos da lo que necesitamos si confiamos en ella.

Ese poder inteligente hace que ocurran acontecimientos sincrónicos, llenos de sentido para quien confía y aprende a ver.

La confianza en que “todo pasa, nada dura, nada permanece”, nos hará salir a delante de varias ocasiones de situaciones difíciles “oscuras”, y esa misma confianza nos confirmará que tras la adversidad se esconde una oportunidad de aprendizaje.

espai en blanc

Ya tenemos otro punto, PUNTO DOS:

Escribir nuestros objetivos a corto plazo y largo plazo.

RECOMENDACIÓN: aconsejo marcar objetivos pequeños de una semana o un mes. Que nos sean de fácil alcance. A medida que obtengamos más confianza veremos que esos objetivos podrán ser más grandes. Paso a paso. ¿Recordáis la casa que estábamos construyendo? Pues este punto es muy importante hacerlo a su tiempo. Somos como las hormigas, van despacio pero moviendo fichas. El equilibrio entre trabajar y dejar el tiempo necesario para que las cosas se pongan a sitio. Para aprender esto, tenemos que hacerlo con objetivos pequeños. Por ejemplo: esta semana pondré un orden en mi alimentación.

Una vez alcanzamos los pequeños objetivo esto nos lleva a sentirnos mejor, ¿por qué? Porque notamos que nosotros podemos hacer lo que queremos si nos lo proponemos. La cuestión es entrenar el cuerpo y la mente para ello. Hasta que llegará un punto que ya lo tendremos integrado y los viejos patrones que hemos utilizado siempre para vivir en la tristeza lo utilizaremos para vivir en la felicidad.

¡Alcanzando los pequeños objetivos tendremos más motivación!

¡ADELANTE, ÁNIMOS!

(Cuando se marcan objetivos deben tener máxima precisión, con detalles y  fecha señalada. Si eso no es así, no sería un objetivo sería un deseo.)



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