Alergias y el sistema digestivo

En las últimas semanas me he encontrado en la consulta con numerosas personas que padecen fuertes síntomas de alergias estacionales. La mayoría de estas personas están convencidas de que todo es culpa del polen que flota en el aire, de alguna planta o árbol en concreto que se encuentra en floración en estos momentos, de la humedad o cambio de estación… Lo que puedo observar es que no se dan cuenta es que, en la mayoría de los casos, las alergias se deben a la saturación de nuestro sistema inmune  debido a una deficiencia del sistema digestivo.

Las estadísticas son bastante claras al respecto; se cree que existen entre 35 a 100 millones de personas que padecen algún tipo de alergia, generando un gigantesco gasto para los sistemas de salud a nivel mundial.

Los principales síntomas de alergia son los estornudos, dificultades respiratorias y la aparición de erupciones cutáneas, sin embargo éstas son solamente algunas de las muchas características que acompañan a las alergias, de hecho existen más de 100 signos y síntomas asociados a las alergias: fatiga, obesidad, dolor de cabeza, artritis, colitis, dificultades de aprendizaje, neurosis etcétera. Incluso existen informes que mencionan que hasta un 92% de personas diagnosticadas con esquizofrenia, internadas, poseen problemas alérgicos, principalmente a la leche, maíz y trigo.

Toda sustancia que causa o desencadena una reacción de hipersensibilidad o alergia es conocida como “alérgeno” y se caracteriza por desatar una respuesta exacerbada en el cuerpo. Como resultado del esfuerzo de éste por neutralizar dicho alérgeno mediante los anticuerpos el proceso es complejo pero finalmente termina en la inflamación de tejidos. Ello es ocasionado por la liberación de hormonas tisulares llamadas cininas e histaminas. Los tejidos experimentan fiebre e inflamación para lograr generar un mayor flujo sanguíneo que “traiga” leucocitos con la finalidad de eliminar los alérgenos.

Si la histamina se pudiera purificar y extraer del cuerpo humano tendría el suficiente poder como para matar a 300,000 personas. La histamina es producida por células especiales llamadas mastocitos y “ayudada” por elevados niveles de fósforo, calcio y adrenalina además de un bajo nivel de magnesio.

Por otro lado las cininas, son pequeñas cadenas proteicas formadas por aminoácidos. Se cree que una digestión deficiente ocasiona la ruptura de ciertas moléculas proteicas que son absorbidas por el organismo y que pueden ser confundidas con cininas, desatando un proceso inflamatorio. Es más, estas falsas cininas, al parecer, también tienen la capacidad de interferir con el comportamiento y las funciones cerebrales al alterar ciertas vías de neurotransmisores.

Los neurotransmisores son mensajeros químicos encargados de equilibrar el funcionamiento cerebral. Si se interfiere con los neurotransmisores se desata una liberación de sustancias similares a la morfina en el cerebro llamadas endorfinas. Esta es la explicación de por qué algunos alimentos que son ampliamente apreciados por ciertas personas, son justamente los alimentos a los cuales éstas son alérgicas.

El mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra las alergias incluye al sistema digestivo y el sistema inmune. Ambos sistemas se ven debilitados con el paso de los años y debido a una sobrecarga en su funcionamiento, por ejemplo, un estrés psicológico extenso, se incrementa la acidez a nivel estomacal y se interfiere con la tarea de las enzimas pancreáticas, las cuales procesan los alimentos en el intestino delgado, función que debe ser llevada a cabo en un ambiente alcalino.

Debido a esta actividad enzimática empobrecida, algunas cadenas cortas de aminoácidos son absorbidas y reconocidas por el cuerpo como cininas o neurotransmisores, cuando esto sucede con demasiada frecuencia, el sistema inmune se ve sobrecargado, algo que también puede suceder frente a la presencia de metales tóxicos, toxinas generadas por el hongo cándida albicans, el uso indiscriminado de antibióticos o la recurrencia de infecciones bacterianas.

Todo esto se deriva de una dieta imperfecta, la cual altera el mecanismo de funcionamiento a nivel de enzimas digestivas, neurotransmisores y hormonas, en una fase avanzada, los problemas alérgicos se agravan a tal nivel que el cuerpo desarrolla intolerancia a los antígenos naturales presentes en alimentos simples y cotidianos.

Afortunadamente, desde el punto de vista holístico, existen varias alternativas para fortalecer las defensas de una persona y disminuir sus alergias, lo primero que es necesario hacer, es evaluar el funcionamiento del sistema digestivo.

Como consecuencia de un sistema digestivo bien equilibrado, se obtendrá un adecuado equilibrio en los aminoácidos, los cuales son empleados para la síntesis de hormonas, enzimas, neurotransmisores y distintos elementos químicos fisiológicos.

El enfoque incluye rotar ciertos alimentos según las estaciones y reducir en la medida de lo posible la ingesta de alérgenos comunes como el maíz, la leche, los huevos y los alimentos con gluten, especialmente el trigo. De tal forma que se le otorgue al sistema inmune un descanso momentáneo. Del mismo modo comer alimentos con baja histamina para que el sistema inmune pueda trabajar mejor.

Una vez reestructurado el equilibrio se podrán a volver a introducir ciertos alimentos con histamina porque el cuerpo ya tendrá el mecanismo para deshacerse del exceso de histamina que se pueda generar en el cuerpo.

 

PERMEABILIDAD INTESTINAL

En realidad hay diversos factores que dañan nuestro sistema digestivo. Uno muy importante es el Síndrome de la permeabilidad intestinal.

El tracto gastrointestinal humano alberga la mayor parte de nuestro sistema inmunológico; aproximadamente entre un 70% y un 80% de nuestro sistema inmunológico reside en nuestro sistema digestivo. Ciertos factores como la alimentación, el estrés, el alcohol e infecciones, son capaces de causar y agravar la inflamación e irritación en la mucosa gastrointestinal.

Cuando se padece una permeabilidad intestinal aumentada, partículas de alimentos sin digerir, patógenos, toxinas y otras substancias dañinas, son capaces de atravesar la barrera intestinal e introducirse en el torrente sanguíneo. Todas estas substancias se consideran invasores externos, y como resultado, el cuerpo avisa al sistema inmunológico para que responda y luche contra estos invasores. Cada vez que ingieres un alimento ofensivo, incluso uno que podemos considerar nutritivo, experimentarás una respuesta inmune.

Al principio, el sistema inmunológico desempeña su trabajo y rechaza a estos invasores. Pero tras una larga lucha sin cuartel, pronto veremos que éste se sobreestresa y se vuelve o bien sobreactivo (etapa inicial) o no-reactivo (algunas personas, por muy enfermas que estén, no lo parecen porque carecen de respuesta inmune). Una actividad excesiva del sistema inmune da lugar a que éste reaccione, de manera errática, a cualquier elemento con la que entre en contacto. Esto incluye el polen, ácaros, moho y demás alérgenos que siempre están en el aire. Como el sistema inmunológico se encuentra tan atareado defendiendo al cuerpo de su propio intestino permeable, no tiene ni el tiempo ni la capacidad para ocuparse adecuadamente de estos alérgenos. Las personas que padecen alergias estacionales están sintiendo los efectos de su propio cuerpo reaccionando a las partículas que se encuentran en el aire y con las que entran en contacto.

La permeabilidad intestinal no sólo se relaciona con alergias o con problemas digestivos, sino con enfermedades autoinmunes que afectan a la tiroides (tiroiditis de Hashimoto) o a las articulaciones (artritis reumatoide), enfermedades mentales, autismo, depresión y más. Por si fuera poco, cuando nuestro sistema digestivo se encuentra dañado, nuestro cerebro a menudo no recibe la señal de que estamos llenos, lo cual nos lleva a tener antojos (normalmente de cereales y azúcares refinados, justo las mismas cosas que provocan la destrucción de nuestro sistema digestivo). Las grasas trans provenientes de aceites vegetales hidrogenados (presentes en la margarina y la mayoría de productos procesados comerciales) contribuyen a las alergias y al asma. Sin embargo, los ácidos grasos omega 3 mejoran la función cerebral, la respuesta al estrés, la respuesta inmunológica, las alergias y el asma.

Está claro que para disfrutar de una buena salud, debemos restaurar y mantener un sistema digestivo saludable.

Se ha comprobado científicamente que el aminoácido Glutamina ayuda a restaurar la mucosa del sistema digestivo. Conjuntamente con el hongo Melena de león son un buen complemento para empezar a restaurar nuestros intestinos.

Para terminar, siempre recomiendo a todo el mundo en mi consulta y en las charlas y talleres que doy, que no hay un alimento que nos lleve a un equilibrio es la conjunción de todos que nos ayudaran alcanzar el objetivo. Nutrirse, desintoxicarse y oxigenarse puntos clave para recuperar nuestro sistema digestivo, nuestra salud.

 

 Contacto:   albert@vitamsana.com

Alergias - Vitamsana
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